No basta con alcanzar la felicidad, despues hay que mantenerla, y esa presion muchas veces es la que te lleva a no disfrutar del momento. Poeticamente la felicidad es descrita como esa brisa que aparece de no se sabe donde en un dia torrido, o como una buena ola para un surfero, en todo caso algo intenso que se da alrededor de unas circunstancias determinadas y de una duracion limitada y o lo aprovechas y lo disfrutas o te pasaras tu vida intentando atrapar el viento y cabreado como a un niño al que le quitan el sonajero.
El “carpe diem” es mucho menos frivolo de lo que imaginamos.
Aunque tambien es verdad que hoy en dia no pocas personas parecen dedicarse exclusivamente a impedirtelo, hay mucho negocio en la infelicidad.