Henry ford. Uno de los fundadores de nuestro actual estado del bienestar.
Boton rojo, verde y amarillo.
Así me pase una larga temporada, trabajando en la central de una empresa de seguridad, allí llegaban todos los furgones cargaditos para que alguien como yo, ( sí, confiaron en mi) se dedicase 8 horas con 30 minutos de descanso a contar dinero sin parar. A mi me “colocaron” en una maquina para contar monedas, en un bunker sin ningun tipo de ventilacion, con el polvo y la mugre del, en este caso, muy sucio dinero, y ademas con el ruido de otras maquinas similares como una decena de martillos neumaticos taladrandote el cerebro en poco mas de 200 metros cuadrados. El caso es que servidor se pasaba 7 horas y media delante de una maquina con 3 botones, uno para bajar una bolsita, otro para rellenar la bolsita y otro para cortar la bolsita para dejar paso a otra bolsita, eso era a lo que me dedicaba, 7 horas y media que quede claro, pim, pam, pum, pim, pam, pum….todavia puedo oirlo.
El trabajo era de 8 horas, fines de semana libres, y fichar a la entrada y a la salida, no habia horas extras, estaban practicamente prohibidas, llegabas a la hora y salias a la hora, como mandan los canones, muy atractivo me parecia ese trabajo a mí cuando me lo ofrecieron, ademas el sueldo no estaba mal a priori para ese tipo de empleo. Yo en esto aguante 6 meses, pero puedo asegurar que desde el primer dia el tema me dejo ”ko”, habia algunos que llevaban orejeras para soportar el ruido, como los de la formula 1, pero no habia para todos, y yo me la pasaba “a pelo” la jornada, pim, pam, pum, pim,pam, pum…..Cuando salia de allí, parecia que acababa de batirme unos asaltos con Mike Tyson, completamente sonado, tanto que incluso desde el segundo dia me dejo de impresionar las “jaulas” repletas de dinero que pasaban a mi lado, “ladrillos”, fajos de billetes de 500 euros, y a mi me la sudaba, pim, pam, pum, pim, pam, pum, y se acabo. Cuando llegaba a casa, por la mañana, por la tarde o por la noche, no era capaz de pegar ojo, todo era boton verde, amarillo y rojo, mis padres estaban contentos por que tuviera un trabajo, tan legal y tan “trabajo”, y aunque me preguntaban como es que estaba tan espeso y porqué apenas comia, el caso es que estaban contentos los muy cabrones, no les culpo, que sabian ellos del pim, pam, pum. Tenia los fines de semana libres, y supongo que por ello aguanté tanto tiempo, (tenia 23 años, año 2001 una odisea en la concha de tu madre), el caso es que era importante, tenia una novia que estaba muy buena, y sabia de sobra que mi presencia los fines de semana era indispensable si queria seguir en la cresta de la ola, pero aunque al principio yo los viernes los afrontaba con ilusion, el tema empezo por afectarme de verdad, los viernes salia por la tarde-noche, a una hora decente, pero a lo mejor el martes y el miercoles me habia tocado turno de noche, asi que empece a desfallecer, primero empece a ceder los viernes, aunque mi novia me llamase 3 veces insistiendome e incluso presentandose en casa con un vestido palabra de honor y su casa libre y la fiesta de no se quien y que se yo, a partir del segundo mes ya no podia, necesitaba por lo menos 1 dia para recuperarme, eso me dejaba el sabado, y el sabado aunque todavia con el pim pam pum en la cabeza yo daba “my best”, pero seguia con la mitad de la energia, como una pila reventada y sudada. El domingo tampoco las tenia todas conmigo, a las 8 de la mañana tenia que fichar, eso siempre fue así, no habia compasion para un jovencito como yo, y yo ni era ni soy de los que duermen 3 horas y al tajo, y el caso es que mi novia, aunque muy mona, eso de los horarios se la traia al “pairo”, ella tenia 20 para 21, estaba en pleno descubrimiento de america, la vida universitaria y tal. El caso es que a los 3 meses, ella empezo a hacer planes los jueves, “no, me voy a casa de una amiga a La Manga, te veo el martes”, “sí, justo el martes, no te jode, en mi pleno apogeo”, pensaba yo. El caso es que, como soy muy orgulloso, me anticipe, psicotico perdido y con el “pim pam pum” se me cruzaron los cables y corte con ella, ”no te preocupes”, me dijo, con cara de poker y sin ninguna parafernalia, un peso de encima le quite, ya veis, y yo que lo hacia por ella, jaja, trabajar unos meses e irme de viaje con mi chica (que en esa epoca de eso no me sacaban), ponerme a su altura, ocioso queria ser yo, a golpe de pim pam pum, aun asi despues de esto la verdad es que el trabajo lo soporte un poco mejor, y continue en ello unos meses mas, mi libido era un estorbo para el currelo, estaba claro.